RM 4 – 1 VAL: Vin-Ben, Patrimonio de la Humanidad

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El VinBen, la delantera Vinicius-Benzema, se basta y se sobra para mandar en LaLiga. Son Patrominio de la Humanidad. Dos goles del brasileño y otros dos del francés (que suma ya 301 con el club blanco) le dieron al Real Madrid un merecido triunfo ante el Valencia (4-1), quizás deslucido por un penalti incomprensible (porque no lo era) sobre Casemiro que abrió el marcador, pero en el que los de Ancelotti jugaron a un alto nivel, con ritmo y con ganas de agradar. Llega la Supercopa y los blancos llegan con buena cara a su enfrentamiento con el Barcelona.

El Real Madrid, salvo en unos inicios de partido en los que pareció que el Valencia podía encontrar alguna rendija a la contra, se manejó con soltura durante el primer acto. En cuanto entran en acción Modric, Casemiro y Kroos y el adversario no goza de una ventaja física, la calidad del trío que arrasó en Europa la década pasada se nota, y mucho. A su compás, los blancos se desplegaban con soltura sorteando las trampas que Bordalás había dispuesto sobre el campo, como el doble lateral Piccini-Hélder Costa para maniatar a Vinicius), aunque bien es cierto que sin encontrar a Cillesen.

El partido lucía bonito, con acción en ambas áreas aunque no meridianamente claras. El Madrid controlaba el juego, el Valencia acechaba cerrado atrás, en lo que los modernos llaman bloque bajo como si fuera un equipo de Torrebrunos. Y llegaban ambos equipos pero sin la precisión necesaria como para crear ocasiones reales. La primera llegó a la media hora, con un derechazo de Asensio al que respondió Cillesen a base de reflejos. Y esa ocasión del balear fue el pistolezazo de salida para un Madrid que de repente salió de corrales y lo hizo como el chorro de agua de la Cibeles. Un cabezazo de Casemiro, un disparo fuera de Benzema, un chupinazo de un Modric que parece emperrado en atizarle al larguero…

Hasta que llegó un penalti inventado a Casemiro, porque no lo era ni en los sueños más húmedos del más recalcitrante madridista. Aunque dicen que así se disfruta más. El primer penalti a favor del Madrid en 2022, tras los dos señalados en todo 2021, no lo fue. Como ha sucedido desde que en 1580 Giovanni de’Bardi publicó el reglamento del calcio, como ha pasado siempre en todos los deportes, lo que te quitan te lo acaban dando, y al revés: lo que te dan un día te lo quitan otro. Benzema soltó un zurriagazo inapelable para Cillesen y el Madrid se fue en ventaja al descanso. Más que merecida, sin duda, pero por un error arbitral a favor.

La cosa se aclaró al poco del inicio del segundo acto. Vinicius logró activarse, por fin, tras unos partidos tiritando de frío. Primero, arrancó por la izquierda, combinó con Benzema dentro del área, recibió de vuelta el balón sin esperárselo, se encontró a Diakhaby y Alderete, los sorteó con un sutil toque con su zurda y ya, solo ante Cillesen, le superó con clase. El 2-0 era ya una montaña para el Valencia, y no era en absoluto inmerecido.

La puntilla llegó ocho minutos después. Yunus Musah, que estaba siendo de lo mejor del Valencia, cometió una pérdida imprudente que permitió a Asensio plantarse ante Cillesen. El disparo del balear lo rechazó el portero valencianista, y Vinicius llegó para remachar de cabeza a placer el tercero de los de Ancelotti, el tercero del líder de LaLiga. Courtois, además, apareció para meter una soberbia mano tras un misil teledirigido de Wass justo tras el segundo tanto del brasileño, y casi en la jugada siguiente el danés probó otro zambombazo que se marchó rozando el larguero del belga. Si el Valencia tenía alguna esperanza, ahí murió.

Lo entendió rápido Bordalás, que reservó a Maxi, Yunus y Hélder. Ancelotti aprovechó para guardar en la cámara de criogenización a Modric por veinte minutos, y de paso darle minutos a Ceballos, al igual que a Casemiro. El regreso del utrerano tras su lesión olímpica supone un problema, sobre todo, para un Valverde que hace dos años en Arabia culminaba su particular cuento de hadas y ahora, de regreso al país saudí y a la Supercopa, está escondido en el tercer estante del mueble de suplentes de Carletto.

Justo en ese momento decidió aparecer Ferland Mendy, un jugador a quien por circunstancias que desconozco muchos tienen en palmitas pero que no es más que una máquina de perder la posición en defensa, un disparate táctico. El francés perdió la marca de Marcos André en el segundo palo y, en vez de cuerpearle, pelearle la posición o hacer cualquier acción lógica en un defensa de elite decidió agarrarle de manera escandalosamente ‘ostentórea’, que diría Jesús Gil. Algunos hubieran enseñado tarjeta roja, se quedó en amarilla y fue penalti. El lanzamiento lo marró Guedes porque Courtois hizo un paradón, pero el rebote lo embocó el portugués.

El tanto de Guedes, que era el 3-1, provocó nervios en el Madrid e insufló un poco de ánimos a los valencianistas. Wass, incomprensiblemente flotado por la defensa madridista en la frontal durante todo el partido, amagó otra vez desde fuera del área y su disparo se marchó a milímetros del poste izquierdo de CourtoiS. Luego, una pérdida de Camavinga permitió a Manu Vallejo obligar al meta belga a otra buena intervención. El Valencia apretaba, pero apareció la última campanada del VinBen, ya sin Vinicius sobre el campo: gol de Benzema a la media vuelta a dos del final. El 4-1 cerró el partido. El Madrid se va al Clásico de la Superliga como líder repeinado del campeonato. Le espera un Barcelona que no arranca ni cuesta abajo. Bonito partido espera.

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