RM 2 – 0 ATM: El Madrid huele ya el título

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El Real Madrid ya huele la trigésimoquinta Liga. En un partido que empezó jugándose a un ritmo infame y que sólo se aceleró en el segundo tiempo, se deshizo (2-0) sin apenas problemas de un Atlético que se sitúa ya a más de cuatro partidos de los blancos, líderes sin oposición de la competición de la regularidad. Sólo una catástrofe podría impedir el título de los de Ancelotti, que con goles de Benzema y Asensio miran ya a todos sus competidores con catalejo.

Fue curioso que el primer acto, más allá del sentido homenaje a Manolo Santana, fuera como un apéndice extra a la huelga de juguetes del siempre trabajador ministro Garzón. Este fútbol de la segunda década del Siglo XXI es tan tostón que hasta los balones, si pudieran, protestarían y harían una gran sentada para arreglar esto, como propuso Luis Aragonés (QEPD). La cosa pintaba mal en la grada, con una entrada impropia de un derbi gracias a los desorbitados precios de las localidades y con las tonadillas enfermizas de la clá postiza; pintaba peor entre los equipos, con un espantoso compadreo de abrazos y besos antes de comenzar, como si merengues y colchoneros no supieran quién es el enemigo (deportivo); siguió sobre el campo, donde no hubo hasta el filo del descanso ni una falta que pudiera considerarse mínimamente contundente (es más, no había ni una falta)… Y lo peor, tampoco había fútbol. Porque lo que se veía no era fútbol. Era un tostón ante el que costaba mantenerse despierto.

El Atlético intentó salir valiente, porque era conocedor de que una derrota le alejaría tal vez definitivamente de tener opciones reales de ganar LaLiga. Presión alta, doble vigilancia sobre Kroos y Vinicius y el Madrid maniatado. Los de Ancelotti estaban incómodos sobre el campo, con Courtois más veces enfocado que Oblak por las cámaras, pero el Madrid es el Madrid por algo: Koke perdió un balón en el medio, Benzema armó la contra a toda pastilla apoyándose en Vinicius y el centro del brasileño, ante la pasividad de la zaga rojiblanca, lo remachó el propio francés de manera inapelable. Era la primera llegada real del partido y el 1-0, justo superada el cuarto de hora de encuentro.

El Atlético no acusó el golpe y siguió a lo suyo. Matheus Cunha era, de largo, su jugador más peligroso, pero no tenía compañía. Griezmann era un Hombre Gris, salvo en una falta directa que le sacó Courtois en una parada repleta de adornos, Carrasco estaba desaparecido y Correa trabajaba tanto en defensa que llegaba sin fuelle arriba. El Madrid vivía muy cómodo, y como vivía muy cómodo, con Militao omnipresente, el ritmo de juego era el de un solteros contra casados.

Simeone se dio cuenta, y metió a Lemar (inexplicable suplente) y Joao Felix para la reanudación, mientras Benzema se quedó también en vestuarios con el deber cumplido reapareciendo tras su lesión muscular del pasado fin de semana con gol. Con el francés y el portugués, al Atlético se le afiló el colmillo y Cunha dejó de estar solo. Courtois tuvo que aparecer un par de veces haciendo guantes y un lento Asensio desperdició una llegada que parecía clara ante Oblak.

Al menos la huelga de juguetes había finalizado porque había intensidad (nos conformamos con poco, hubo hasta algún rifirrafe), y el balón y los espectadores lo agradecieron. Pero Felipe no se debió enterar. Cuanto mejor parecía estar el Atlético, se marchó a defender hacia delante en una decisión que sólo él puede entender, dejando un agujero a su espalda tremendo. El balón llegó a Vinicius, otra vez él, esperó a la llegada de Asensio y esta vez sí el balear pulverizó a Oblak con su zurda. Dos llegadas del Madrid, dos asistencias del brasileño, dos goles arriba el Madrid. Por algo es el líder.

De nuevo Simeone intentó agitar el avispero, pasando a defensa de tres al meter a Lodi y a Luis Suárez, pero ya era tarde, con Modric con el ‘exhibition mode’ conectado. El Madrid tiene un portero que para (tuvo que intervenir por dos veces de manera espléndida en el tramo final), una defensa con oficio y que por momentos parece inexpugnable, un centro del campo que funciona como un reloj ante rivales sin excesiva presencia física y a Vinicius y Benzema en estado de gracia. Con eso, al equipo le da de sobra para LaLiga, porque salvo desplome ‘queiroziano’ el título lo tiene casi en el bolsillo, aunque habrá que ver qué pasa en Champions cuando aparezcan la División Acorazada de la Premier o el Bayern y Kroos y Modric tengan a tres rivales cada uno bufando en su cogote los 90 minutos de cada partido. Ocho puntos al Sevilla, nueve  al Betis, trece al Atlético… y dieciocho al Barcelona. El balón, como siempre que lo soba el Madrid, sonríe y se le olvida lo de la gran sentada.

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